Recuerdo que una vez de pequeña íbamos a un restaurante, un domingo, toda mi familia y yo.
El sitio era muy bonito y elegante. Estábamos muy contentos de estar allí.
Nos habíamos puesto en la mesa que estaba más cerca de la puerta de salida porque era la única en la que podríamos caber todos, aunque había mas espacio.
Empezamos a comer y no nos esperábamos vivir el suceso que os cuento a continuación. Una familia de nigerianos entraron al local y esperaban a que les atendieran. Todo era normal salvo que nadie se acercaba a ellos, hasta que al final el responsable del restaurante les dijo que no había hueco, que se marcharam que iban a cerrar la cocina en tres minutos.
La madre de esa familia, se dió cuenta de que aún quedaban mesas libres y podían sentarse, así que se lo reclamó. Al acercarse al responsable, éste le comentó que no se acercara tanto a él que haber si le iba a pegar algo.
En ese momento, y aunque todo el local estaba pendiente de la situación, mi madre interrumpió la escena acusándole de racista y que lo que estaba pasando era denunciable. Otro responsable se acercó a mi madre y nos prometía invitar a los postres si dejábamos que la situación pasase.
Indignados, mi familia llamó a la policía y cuando llegó denunciamos el caso, nos fuimos de ese restaurante con la familia nigeriana a un parque y estuvimos merendando juntos.
Hoy en día son nuestros vecinos, debido a la buena relación que surgió. Mis padres, les alquilaron el piso que tenemos en el mismo bloque de edificios, porque llevaban tiempo buscando pero los propietarios no se lo alquilaban por su color de piel.
Miwa, la madre de familia, siempre me dice "mi piel oscura es más clara que algunas almas". Y lleva toda la razón y me avergüenza el racismo que viven día a día en mi país. Miwa, aparte de ser negra, es mujer, y encima limpiadora de hogares, por lo que el día a día de Miwa debe de ser espantoso.
Aún así ella es muy feliz y defiende con ganas su piel oscura, que me encanta porque es piel, piel de un ser maravilloso.
Tengo la suerte de haber nacido en una familia que no discrimina a nadie y siempre me han inculcado valores de respeto hacia los demás. Pero realmente la sociedad no está tan bien educada y no creo que el color de piel determine la función de cada persona en el mundo, si somos iguales, pero cada uno especial a su modo. No entiendo ni entenderé la supremacía blanca. Por eso, cuando sea maestra, educaré con humildad y respeto, ya que lo veo necesario para avanzar y para mí, eso es ser un buen ciudadano, y luego ya hay cosas secundarias pero lo principal es respetar.
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